De repente el cielo se tornó rosado, asà que bajamos en la entrada de los pozos termales a disfrutar del paisaje y tomarnos fotos y regresamos a Volcán esperando la mañana para completar el viaje a Rio Sereno.
RÃo Sereno queda a 45 Km de la comunidad de Volcán, dentro del distrito de Renacimiento. En el camino se disfruta de hermosas vistas, algunos cerros repletos de vacas, la neblina increÃble que cubre la calle y alrededores. Alain tuvo que manejar con mucho cuidado pues en la calle hay muchas curvas. Todos en silencio disfrutamos de la belleza de este lugar.
En el camino vimos un pequeño chorro, bajamos un rato y seguimos, no sin antes tomar algunas fotos de unas vacas que estaban posando para nosotros.
Al llegar al pueblo de RÃo Sereno fue bastante raro sentir que el clima cambiaba radicalmente: de lo templado que habÃamos sentido todo el camino, cambio a una calor casi insoportable.
Lo primero que vimos al llegar fue un lago, una reserva de agua construida con fines agropecuarios que dicen, tiene una superficie de 70,000 m2, afluente del rÃo Sereno.
RÃo Sereno es un pueblo tranquilo. Hay una pequeña calle hecha de piedras sueltas que caminando, puedes llegar a Costa Rica, incluso nosotros visitamos una “cantina” costarricense.
Allàlos carros ya tienen placas de Costa Rica, incluso pudimos percatamos de que los lugareños utilizan más los comercios de Costa Rica que de Panamá.
Entre las piezas encontradas habÃan metates, estatuas de caciques llevados en andas por súbditos, cerámicas de alto y bajo relieve, petroglifos o grabados en piedras en el que sobresale un mapa que muestra el cráter del Volcán Barú y que se extiende hasta Punta Burica asà como lÃneas que identifican los pasados asentamientos humanos en ambas vertientes de la cordillera.
Bajamos por una escalera en forma de caracol y a medida que descendÃamos Ãbamos viendo cerámicas incrustadas en las paredes de tierra, un sitio de excavación. Nos encontramos al pie de la escalera y estábamos rodeados por tres paredes de tierra. De ellas, aquà y allá, se asomaban piezas de cerámica algunas rotas otras enteras, algunas pintadas otras sin pintar.
Nos contaron que cuando se encontraban excavando en este lugar y muchas piezas comenzaron a aparecer, decidieron suspender la excavación y mantener el lugar como se encuentra hoy, para proteger las vasijas y todos los demás artefactos de su destrucción por el contacto con el aire, esto quiere decir que aún hay muchas piezas por descubrir.
Caminamos un poco por el lugar y encontramos algunas cosas curiosas; vimos guineos rojos, heliconias gigantes, bambúes que crecen 3 pulgadas al dÃa y la Palma del Viajero, cuyas falanges de inmensas hojas siempre crecen de norte a sur.
Visitamos un museo pequeño e interesante con artefactos que demuestran que el sitio estuvo habitado por diferentes culturas, incluyendo la maya, que vino en plan de guerra destruyendo todo lo que habÃa antes. Este es el único lugar en Panamá donde existen vestigios y evidencia de la presencia de la cultura Maya.
Se dice que los primeros hallazgos se dieron en 1947 cuando Pedro Corella, junto a su esposa Elisa SerracÃn de Corella encontraron rocas talladas en forma cilÃndrica, parecidas a un barril, por lo que se llamo a esta cultura “Barriles”, además se descubrieron algunas estatuas de piedra, las cuales se conservan hoy dÃa.
Cabe destacar que Sitio Barriles forma parte de 60 hectáreas de la finca propiedad de los esposos Edna Houx y Jose Luis Landau, quienes tras un convenio con el INAC, se convirtieron en custodios de los objetos allà encontrados, los cuales en varias ocasiones se han visto amenazados por personas ajenas que han querido robar las piezas.
Visitar Sitio Barriles fue una experiencia mágica y misteriosa que nos hizo retroceder el tiempo y tratar de comprender aquellas antiguas culturas llenas de sabidurÃa que nos dejaron este legado para tener una idea mÃnima de lo que era el mundo para ellos.
Es un volcán dormido localizado al sur de la división continental al oeste de la provincia y está rodeado por un Área fértil de tierras altas y ayudados por los ríos Chiriquí y Caldera. Las ciudades de Volcán y Cerro Punta se encuentra en el lado oeste, mientras que Boquete está al lado este.
Volcán es un corregimiento del distrito de Bugaba en la provincia de Chiriquí, Republica de Panamá.
El nombre del corregimiento se origina en el valle rodeado de montañas que se ubica en las faldas del Volcán Barú que es el punto máximo del país con 3.475 msnm.
Históricamente Volcán fue poblado por las familias Duncan y Lambert, los cuales por su descendencia suiza han influido trascendentalmente en la arquitectura de la región. En Volcán podemos encontrar diversos estilos de cabañas, casas de madera, construcciones de cemento, muchas de ellas con chimenea. Por tal razón al corregimiento de Volcán se le conoce en Panamá como “La pequeña Suiza”, debido a que en esa región se establecieron emigrantes de ese país, e innovaron en la región por el estilo de sus techos triangulados y su construcción en madera (cabañas) en vez de cemento y debido a su similitud con el paisaje del país europeo.
Los primeros pobladores de origen suizo se dedicaron a la ganadería, al cultivo del café y a la instalación de aserraderos. Inicialmente Volcán era un enorme valle conocido como Hato Volcán. Entre las maderas preciosas que despertaron la fiebre por la madera en Volcán podemos mencionar el Cedro, el Quira, Bambito, Guayacán, Baco (Magnolia), Ratón Colorado, Caoba, Mamecillos o Robles (Encinos), entre otras.
En la cima se puede ver el Océano Pacifico y el Océano Atlántico en un día claro y que a veces se forma escarcha, algo lógico pues se han reportado temperaturas de hasta 0 ºC.
En Volcán se puede visitar el Balneario La Fuente, un lugar que fue creado hace más de 20 años para la recreación de los lugareños.
En el pueblo hay innumerables hostales a buen precio para pernoctar. Puedes crear un circuito para visitar cualquiera de los magníficos sitios de los alrededores.
En alguna de nuestras visitas al sitio, inventamos quedarnos afuera de la casa, haciendo una barbacoa y tomándonos algunos refrescos, pero el frío no nos permitió cumplir el cometido, ya que era verano y la brisa fuerte nos obligó a entrar en la casa, que dicho de paso, estaba hecha a cabalidad con el clima, con techo de madera, pues de lo contrario la brisa no deja dormir, experiencia que pasé una vez al quedarme en un hostal para ir a subir el Volcán Barú.
Cerca de la casa de nuestro amigo Ruppie, nos fuimos a caminar a una de las fincas cafetaleras: La Florentina, solo a satisfacer nuestras ansias de sentir el clima, nos dispusimos a caminar lo más posible y nos topamos con unos hermosos pinos que parecían sequoias y un puente por donde pasaba el río Chiriquí Viejo con todo su poder. Unos caballos pastaban cerca del río y muy cerca de nosotros pasó un colibrí garganta rubí (Archilochus colubris). Pude disfrutar de ver innumerables veces los gorriones chiricanos a los que les dicen Tio Chicho. A nuestro lado, pasaban indígenas de la etnia Ngobe Buglé.
Roberto( Ruppie) decidió irse a vivir a Volcán con su mamá y aprovechan lo fértil de la tierra para sembrar gran cantidad de productos de los que se abastecen y venden una buena cantidad. Nosotros pagamos la visita ayudándoles a recoger las fresas! Jaja.
El eje de la economía se basa en la agricultura, ganadería y el turismo. Aunque podemos encontrar fábricas de embutidos que distribuyen sus productos a nivel nacional al igual que fábricas productoras de alimentos para equinos, truchas y aves. En Volcán hay de todo.
Evelin es chiricana, asi que serÃa nuestra guÃa, yo (Mariel) he ido varias
veces y para mi Chiriquà es siempre hermoso, para Max y Alain serÃa su