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Chorro El Macho, Valle de Antón, Coclé

El Chorro Macho se ha convertido en un icono del Valle de Antón, siendo su imagen representación del lugar, de la misma forma que la India Dormida.

Para llegar debes manejar desde el centro del Valle hasta el fondo en donde está señalizado la calle que conduce al lugar sin perdederos. El autobús se puede tomar en cualquier parada cercana al centro, de la ruta La Mesa. De igual forma hay muchos taxis disponibles. Caminar desde el centro del Valle hasta la entrada del Chorro el Macho es una buena opción si te sobra tiempo.

El atractivo del lugar es mágico, al llegar te ofrecen unos “palos” que sirven como “trekking pole naturales” y si quieres puedes ir con un guía, aunque esto no es necesario pues todo está señalizado de forma perfecta para llegar al chorro por medio de senderos naturales y si eres amante de los puente colgantes, en este lugar los hay por todos lados y es el nexo de comunicación desde la entrada al fenómeno natural.

El Valle de Antón posee un clima tropical húmedo caracterizado por una precipitación anual mayor de 2500 mm.

El chorro posee aproximadamente 30 metros de caída de agua, que según leyendas, está encantada. Los puentes colgantes se desvían por la Quebrada Amarilla. La entrada al lugar tiene un precio de $3.50 por persona y aunque ver el chorro puede ser un momento genial, no es permitido bañarse en sus aguas, solo se puede llegar a un mirador. El lugar es privado.

El río Guayabo es el principal afluente del río Antón; nace en el cerro Pajita y tiene afluente la Quebrada Amarilla que nace en la ladera norte del Cerro Gaital, en donde se encuentra el Chorro el Macho.

Al salir de el mirador del Chorro el Macho, puedes disfrutar del canopy que se trata de un paseo sostenido por cables deslizándose por la copa de los árboles logrando una vista del gran bosque, tirarte encima del chorro del Macho y sentir toda esa adrenalina o ir a la Represa, una piscina con ambiente natural y pasar un momento rodeado de naturaleza y en total tranquilidad.

Sendero Chorro Macho: $3.00

Piscina Natural $5.00

zip line completo $65.00

Muestra de zip line $20.00

Guabas Arriba de Antón, Coclé. Cascada Los Pintos.

¡Hasta que al fin conocí­ Antón! La tierra en la que son expertos haciendo todas esas golosinas que nos atragantamos cada vez que vamos al interior.

Y fue en Carnavales, esa época en que medio Panamá está en jolgorio y el resto en las playas, sinceramente ni me acorde de la famosa fecha estando en este lugar tan tranquilo.

Nos fuimos en transporte público de la Terminal de Albrook a Antón y luego tomamos una “chiva” hacia Guabas Arriba.

El paisaje se tornó árido, el sol trepidaba, y la chiva levantaba el polvo de la carretera de tierra (2012). Antón pertenece a lo que conocemos como el Arco Seco y posee características de sabana tropical.

Dos de nuestros acompañantes de transporte comentaban sobre múltiples apariciones en Antón; hablaban de chivato, toros de ojos rojos, animales extraños, etc.

Una vez llegamos a una intersección del camino, nos bajamos, no sin antes recibir una advertencia del conductor de que en el chorro había una “serpiente gigantesca con cabeza de perro”. Seguimos caminando hasta llegar a la casa. Encontramos algo parecido a una lona y la extendimos en la yerba afuera de la casa, para recostarnos y relajarnos con la sueva brisa del lugar, proveniente de las montañas lejanas de Coclé.

A la mañana siguiente fuimos a recorrer el lugar, vimos las cosechas, algunas casas de barro adornadas pintorescamente, trapiches para hacer raspadura. Arboles de caracucha, cuipo (Cavanillesia platanifolia), arbustos de saril (Hibiscus sabdariffa), muchas flores silvestres, etc.

Caminamos hasta el río La Estancia, que no posee niveles de contaminación y del que sobresalen formaciones de rocas muy interesantes; lo cruzamos y avanzamos por una ladera. Nos topamos con sembradíos de piña, a lo lejos las montañas de la cordillera saludaban. Seguimos al señor Anselmo, avanzando por senderos y en uno de ellos nos topamos con varias aves Saltarí­n (Chiroxiphia lanceolata).

De pronto estuvimos frente a un río calmado, desde el que bajaba un chorro de agua con fuerza. Se conoce como El Chorro Los Pintos, de aproximadamente 15 metros en su parte más alta. Lo primero que me vino a la cabeza fue aquel mito de la serpiente gigantesca y nos reíamos de aquello, pero un misterio nos rondaba.

Bajamos hasta quedar en frente del magnífico chorro en el que dicen, hay una roca que si te posas sobre ella, el agua te pasa por encima de la cabeza. Tiempo después de haber visitado este chorro, supe por otra persona de Antón, que hay una leyenda que dice que en el chorro hay una cueva en la que habita “el chivato”. La verdad ahora esto me causa gracia pues es un lugar verdaderamente lindo y muy chévere para pasar un rato placentero.

En vez de regresar por donde vinimos, la decisión fue contraria y certera, regresamos por el río, corriente abajo, por sus laderas e introduciéndonos pues era necesario hacerlo. El río la Estancia es un afluente del río Antón, aquí­ la cordillera esta cerca de la costa por lo que los ríos son cortos y rápidos.

De regreso a casa, repito, ¡la cena fue excelente! Cabe decir que, cercano a las casas es fácil ver aves como el pájaro carpintero lineado (Dryocopus lineatus) o la Urraca pechinegra (Cyanocorax affinis).

Aquella noche cumplimos con el ritual de ver las estrellas, no sin antes asegurarnos de tener algo con qué arroparnos porque la brisa y el frío eran intensos. Nos maravillamos al ver estrellas que caminaban por todo el cielo, enterándonos luego de que serían satélites o basura espacial.

Al día siguiente fui a conocer el río Las Guabas, más tranquilo y angosto, y es donde también está la toma de agua que distribuye el suministro a la comunidad, en las primeras horas del día y en la tarde.

Camping en el I Observatorio Astronómico de Panamá.

El fin de semana pasado estuvimos en la provincia de Coclé, específicamente en el distrito de Penonomé en la sede de la Universidad Tecnológica de Panamá donde se inauguró el primer observatorio astronómico de Panamá.

Dicha inauguración fue amenizada con un camping desde el 29 de abril al 1 de mayo, en donde pudimos conocer el centro y avistar estrellas con miembros de la Asociación Panameña de Aficionados de Astronomía (APAA).

Con más de 12 telescopios a disposición para los campistas pudimos observar constelaciones, nebulosas, e incluso disfrutar de ver el planeta Saturno muy de cerca.

Agradecemos a APAVE por la invitación, a los miembros de APAA por las explicaciones dadas y por haber hecho de esta actividad muy amena e interactiva.

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