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Trip Enlodados: Camping en la Laguna de San Carlos/ Ascenso al Cerro Picacho con estudiantes de la Universidad de Panamá.

camping con la gente de la U 025

Hace poco estuvimos haciendo camping en la Laguna de San Carlos con los estudiantes de la escuela de Turismo Geográfico Ecológico de la Universidad de Panamá. Fue gratificante ver la emoción y la organización de la actividad, pues todo salio como lo esperábamos.

Lo primero que hicimos fue limpiar un poco el lugar pues la hierba estaba crecida, luego armamos las carpas y las aseguramos. Esta vez el precio por carpa fue de 5.00 dólares y la entrada a la laguna  fue de 0.50 centavos por estudiante.

Nos fuimos a subir el cerro y empezamos el ascenso muy bien, algunas jóvenes tuvieron agotamiento, pero todos disfrutamos del ambiente y de la naturaleza. Fue muy gratificante al llegar a la cima pues todos estuvieron felices y conformes con la encantadora vista desde el Cerro Picacho, incluso llegamos a una cima en la que Enlodados nunca había estado a 1,082.33 del Picacho, que es su altura máxima. Al parecer, este cerro cada vez se pone más interesante. La neblina nos cubrió y tuvimos que bajar precipitados con miedo de que cayera algo de lluvia.

Al ir bajando el cerro, más de la mitad del grupo se resbaló, las caídas formaron parte de la diversión del momento.

Al bajar del cerro nos dimos tremendo baño en las aguas frías de la laguna, fue placentero, como cada vez que se visita este hermoso lugar. A medida que atardecía la neblina cubría más la laguna, llegó un momento en que nos cubrió por completo.

Después cocinamos una deliciosa cena conformada de pollo guisado, arroz con vegetales, plátanos, chorizos, ensalada, en fin, una algarabía de enseres que compartimos.

Luego de contar los tradicionales cuentos de miedo, cada quien se fue a su carpa a dormir con el miedo aún en la piel. A la mañana siguiente cada quien tomo su desayuno y luego tuvimos partidas de fútbol e incluso voleibol en la laguna.

Ya luego nos despedimos de la gente de la laguna y nos encaminamos a playa Corona a pasar la tarde.

Todo salio a la perfección, todos nos divertimos, compartimos y muchos tomaron experiencia para los próximos camping, que de seguro serán muchos.

Parque Nacional Omar Torrijos Herrera G.D., El Copé, Coclé

Hace poco nos dimos una vuelta por el Parque Nacional General de División Omar Torrijos Herrera (PNGDOTH) ubicado en las tierras altas de la Cordillera Central, en el distrito de la Pintada, comunidad del Copé en la provincia de Coclé. La entrada hacia este parque nacional se ubica unos minutos después de pasar por Penonomé, antes de llegar al Caño, entrando por la comunidad de la Candelaria.

Este parque nacional fue creado mediante Decreto Ejecutivo Número 18 del 31 de julio de 1986 y está incluído dentro del Sistema Nacional de áreas Protegidas para preservar la gran diversidad biológica de la región central panameña o Cordillera Central. El Parque lleva el nombre del General Omar Torrijos ya que dentro del mismo se encuentra el Cerro Marta, en cual se estrelló la avioneta en el accidente que ocasionó la muerte del General. Se encuentra dentro del Corredor Biológico Mesoamericano.

Se llega a través de la carretera que parte de la vía  interamericana (kilómetro 167) en la entrada de la comunidad de la Candelaria, arribando a la  comunidad de El Copé. Este recorrido tiene unos 28 kilómetros. Luego se toma  al norte por un camino de tierra, para llegar a la población de Barrigón.  De esta comunidad parte un camino empedrado de 5 kilómetro que asciende hasta el cerro el Calvario, dentro  del parque.

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Los buses solo llegan al Chorro las Yayas, enclavado en las faldas del parque. Pero es fácil contactar con los taxistas para que lo suban hasta el parque. Generalmente por un costo de 15$ el viaje.

La temperatura es muy agradable y tiene rangos de medición que oscilan entre los 18 y 29 grados centígrados.

Cubre una extensión de 25,275 hectáreas y dentro de sus límites se encuentran unas siete comunidades: El Potroso, Las Peñitas, El Tigre, La Rica, El Guabal, Río Blanco y Caño Sucio y en sus alrededores se encuentran los poblados de El Copé, Barrigón, La Junta, Cerro Hueco, Belencillo, Aguas Blancas, Bateales y Palmarazo. Protege las cabeceras de los ríos más importantes de la región coclesana, tales como el río San Juan, el río Belén y el Concepción en la vertiente caribeña; y el río Grande, el río Marta y el río Nombre de Dios en la vertiente del Pacífico. En su territorio sobresalen los cerros Negro (1408 metros), Peña Blanca (1314 metros), Blanco (1192 metros) y Marta (1046 metros).

En el año de 1986 la superficie del parque era de seis mil hectáreas, sin embargo, la misma fue ampliada según criterios ecológicos en el año de 1996 a 25,275 hectáreas, con el propósito de incorporar tierras que requerían su conservación y protección.

Al llegar a el Copé vimos una primera entrada hacia el Cerro Marta, seguimos y encontramos otra entrada directo al parque. Fue un recorrido de media hora hasta llegar al Centro de Visitantes. Pasamos por la comunidad de Barrigón, también por la entrada del Chorro las Yayas, incluso pasamos sobre un riachuelo y unos minutos después estábamos en la oficina de control y monitoreo ambiental de Anam, en la cual no había nadie y nos tomamos el beneplácito de seguir, algo un poco extraño pues en este puesto laboran dos guardaparques por turno y es allí en donde debe hacerse el pago de la entrada, la cual es de 3 dólares por adulto panameño y 5 dólares si eres extranjero.

Desde ahí la vista era impresionante, a lo lejos se veía lo recorrido desde la carretera Interamericana, bastas montañas a lo lejos, un paisaje increíble en donde se puede apreciar casi todo el Copé y hasta el Océano Pacífico.

Minutos después nos topamos con el responsable de Anam y nos dio el permiso de seguir, nos explicó de dejar el auto en el centro de visitantes en caso de subir a el Cerro el Calvario.

Hicimos lo establecido y empezamos la caminata hacia El Calvario, que bien tiene su nombre pues subíamos y subíamos, nos demoramos aproximadamente 30 minutos hasta llegar a la cima. En el camino pudimos disfrutar de la diversidad de flora del parque. El cerro se encuentra a 912 metros sobre el nivel del mar y es unos de los pocos sitios en el mundo en donde en días claros se pueden observar los dos mares, y efectivamente tuvimos la dicha de ver el Mar Caribe y el Océano Pacífico, como nos habían advertido,  ya que el sol era incandescente y radiante.

Fue impresionante ver la majestuosidad del Cerro Marta, en el cual cayó la avioneta en donde murió el general Omar Torrijos, motivo por el cual el parque lleva su nombre. A lo lejos vislumbramos las comunidades de Coclesito, San Juan de Turbe, Boca de Toabre incluso Coclé del Norte; todo esto confirmado por un profesor de geografía que guiaba estudiantes de Penonomé y con quien tuvimos el placer de conversar en la cima del cerro Calvario.

En la parte más elevada del parque como en el cerro Marta y el Calvario, se desarrollan bosques pluviales montanos bajos y a medida que se desciende están los bosques pluviales y húmedos premontano, y los muy húmedos tropicales. Se cree que de las 2 mil 604 especies de plantas y 552 especies de vertebrados terrestres que se encuentran en la provincia, la mayoría tiene presencia en el parque. Existe también una gran diversidad de especies endémicas o propias de estos bosques, unas 60 muestras han sido recolectadas dentro de la zona montañosa. Según los estudios científicos, el área se originó por la alternancia de las actividades volcánicas y sedimentarias que caracterizaron la formación del istmo de Panamá.

El propósito primordial del parque es proteger una gran extensión de ríos y bosques principales para preservar el ecosistema del país. Existen cuatro zonas de vida: el bosque húmedo tropical, bosque muy húmedo tropical, bosque húmedo premontano y bosque húmedo premontano bajo. Se observan exuberantes helechos arbóreos, palmas, enormes árboles como el guayacán y jacaranda, musgos, muchas orquídeas, bromelias, heliconias, anturios, algunas plantas endémicas como la selaginelas, scheffleras, la emblemática monolena glabra y el árbol copé, nativo del parque y por el cual lleva su nombre. También posee  la planta carnívora (Drossera capillaris) característica de los suelos pobres en nutrientes, y un sinnúmero de otras plantas endémicas del lugar. En el parque se encuentra la única zamia epifita en el mundo, la cual crece sobre árboles y sus hojas asemejan a la de una palma.

Solo en aves se pueden observar aproximadamente 350 especies diferentes, el colibrí pico de hoz, por su diseminada presencia, ha sido escogido como ave símbolo del parque, aquí se puede ver el Ave Sombrilla (Cephalopterus glabricollis) que según la actualización de la Lista Roja de la UICN de Especies Amenazadas, de su estatus de ‘Vulnerable’ pasó a estar ‘En Peligro’; anualmente los observadores de aves se dirigen a este parque en busca de poderse encontrar con esta ave e incluirla en su lista de “lifebirds”.

Entre su flora sobresalen las epifitas; también los legendarios y vetustos helechos arbóreos, que son conocidos como verdaderos fósiles vivientes. El parque debe ser un modelo de conservación porque allí hay referencia de la vida animal y vegetal que no existe en ningún otro sitio del mundo.

Al bajar del Calvario, toqué alguna planta con pelos urticantes y se me metieron en los dedos; después de sacarlos seguimos caminando y fuimos a conocer el centro de visitantes en donde pagamos los 3 dólares de ingreso al parque. El centro de visitantes es genial, tiene basta información, un pequeño mirador, algunas sillas y mesas, un patio perfecto para acampar y del mismo centro de visitantes se empiezan los famosos senderos del parque hechos por la Anam.

Sin duda nos fuimos a recorrerlos, encontramos varios senderos: Sendero de la Rana de 2km que puede ser extenuante para una persona con malas condiciones físicas; el Sendero los Helechos de 800 metros es el más accesible para todo tipo de personas incluyendo niños, El Sendero del Cuerpo de Paz es el más largo y el que requiere de mejores condiciones físicas de parte del visitante ya que consta de dos horas de caminata aproximadamente lo cual puede convertirse en más tiempo en malas condiciones.

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En el parque tenemos un buen amigo, el guardaparque Andrés con quien nos hemos sentado a conversar por horas sobre las vicisitudes que conlleva trabajar en un parque nacional. Nos contó que hay personas que se han desviado de los caminos y han ido a parar caminando a comunidades como La Rica, a varios kilómetros del parque. Es importante que cuando visites este parque y quieras recorrer sus senderos, si no te sientes seguro, pidas a un guardaparque que te acompañe, y si vas de gira científica y te vas a demorar más, también avises a los guardaparques para que estén conscientes de que demoraras, ya que el parque es grande. Otro punto a recalcar es no alejarse de los senderos que ya están marcados.

Personalmente hemos tenido la dicha de ver un jaguarundi detrás de la cabaña, también zarigüeya gris, ardillas enanas (Microsciurus sp).

Nos retiramos del centro de visitantes y fuimos directo al Chorro las Yayas a relajarnos bajo sus frías aguas en perfecta.

Como leen y ven, el Parque Nacional Omar Torrijos posee todo en un solo lugar, es un sitio excepcional, lleno de vida silvestre, muy bien conservado, y esperando ser visitado.

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Fuerte San Lorenzo, Area protegida San Lorenzo, Colón

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Hace poco nos fuimos hasta el Fuerte San Lorenzo, dentro del área protegida del mismo nombre. Para llegar a él fue necesario pasar sobre las esclusas de Gatún y entrar en Fuerte Sherman, una ex base militar, rodeada por una espesa selva, rica en diversidad de especies.

Antes de cruzar el puente de Gatún sobre el Canal de Panamá, tuvimos la experiencia magnífica de ver varios Gato Solo(coatí) con sus crías corriendo de un lado a otro por la carretera, jugando y huyendo de los autos; se introducían por las rendijas de la maya ciclón. Después pasamos por el puente sobre el Canal y fue una gratificante experiencia pasar en auto justo al lado de las históricas esclusas de Gatún.

Para llegar es necesario ir hasta Cuatro Altos en Colón y de ahí es muy fácil llegar siguiendo las señalizaciones que indican ” Fuerte San Lorenzo”.

El Fuerte San Lorenzo fue declarado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en el año 1980 bajo la denominación de las Fortificaciones de la costa caribe de Panamá, con las fortificaciones de la ciudad de Portobelo. Formaban el sistema defensivo para el comercio transatlántico de la Corona de España y constituyen un magnífico ejemplo de la arquitectura militar de los siglos XVII y XVIII.

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Al llegar al lugar el olor de la selva nos invadió, vimos muchas aves desde lejos, algún ñeque pasar al lado de la carretera. En medio de unas ruinas de casas abandonadas nos recibió un guardia que nos dio indicaciones. Más adelante estaba la garita de la Anam, siempre preocupándose por cobrar la entrada, en este caso de dos dólares por persona.

Ubicada en la ribera oeste del Canal de Panamá, en la costa Atlántica, el Área Protegida San Lorenzo contiene 9,653 hectáreas de bosques, manglares, cativales y arrecifes, además de 20 km de costa. Es una pieza importante del Corredor Biológico Mesoamericano además de constituir la parte más al norte del corredor biológico norte-sur entre los océanos Atlántico y Pacífico.

Aunque el área recibe el doble de lluvia que la costa Pacífica de Panamá, hay más horas de sol a diario en esta zona en cada mes del año, excepto enero y febrero. En esta área protegida se pueden observar más de 270 especies de aves, entre las que se pueden destacar garceta bueyera, tortolita rojiza, perico barbinaranja, amazilia colirrufa, loro cabeciazul, tucán pico iris, tirano tropical, soterry común, tangara azuleja, mirlo pardo, entre otras. En cuanto a otros animales también se pueden observar jaguares, ocelotes, boas, cocodrilos, ñeques, zaínos, iguanas.

Dentro encontramos distintos tipos de bosque: Bosque Húmedo Tropical de Hoja Ancha: Dominados por especies de árboles de tronco columnar liso y de hoja ancha, con la presencia de lianas verdaderas; en su mayoría necesitan de la polinización de especies de la fauna y de abundante biodiversidad. En este ecosistema encontramos diferentes asociaciones vegetales, caracterizados en este caso por tres Zonas de Vida. Bosque Muy Húmedo Tropical, Bosque Húmedo Tropical y Bosque Muy Húmedo Premontano este último en extinción a nivel mundial. Bosque Estacional Siempreverde, Bosque Estacional Semi-Decíduo, Bosque Decíduo, Humedales, Pantanos de agua dulce, Arbustal Inundado, Herbazal Inundable, Bosque Inundable de Palmas, Bosque de Cativo Inundado, Manglares, Playas y acantilados, Ecosistemas Acuáticos: Lótico (agua dulce), Ecosistemas marinos.P1070147

Y bien, llegamos a las ruinas de San Lorenzo y el silencio penetraba, la yerba crecida hizo que inmediatamente empezaran los mosquitos a trabajar. Creo que justamente la Anam debería encargarse de limpiar el área; pero bueno, llevábamos ya una información corta del Fuerte y al pisar la primera ruina, en donde está el castillo, todo fue impresionante.

En los años de oro éste fue uno de los principales fuertes para custodia de riquezas provenientes de las colonias suramericanas y de la Vieja ciudad de Panamá. Conocido como uno de los tres fuertes más importantes de América y esencial para la protección del comercio español. Éste era constantemente atacado por piratas, corsarios y bucaneros en búsqueda de las riquezas que se almacenaban allí provenientes de las colonias suramericanas y la Vieja ciudad de Panamá.

El Fuerte San Lorenzo era un punto estratégico en la defensa española, ya que fue construido en una península contando con uno de los puntos más altos del lugar y a la desembocadura del río Chagres; se utilizaba para observar a los galeones españoles hasta que llegaban a la desembocadura del río y como lugar primordial de defensa. Desde ahí arriba se puede observar un tremendo paisaje y rememorar aquellas luchas increíbles de corsarios y piratas, justo como en una película.

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Y así pues, el fuerte fue tomado por el famosísimo pirata inglés Henry Morgan después que en dos ocasiones intentó atacar pero finalmente no fue hasta 1570 cuando tomaron posesión del fuerte de San Lorenzo, controlado por Joseph Bradley en 1670, el Castillo fue atacado, siguiendo instrucciones de Morgan, quien había previsto la destrucción del Fuerte como primera medida para asaltar la Vieja Ciudad de Panamá siguiendo la vía del Río Chagres.  El hecho de que el pirata Bradley no atacara por mar, sino que desembocara con sus 400 hombres en un pequeño puerto cercano al Castillo y acometiera por tierra, pues existía un alto arrecife como un lugar casi inexpugnable.

Los ataques de Drake sobre las costas del Reino de Tierra Firme en 1572, especialmente los ataques contra Nombre de Dios y el Camino Real, que era el camino por donde transitaban los tesoros que venían del Perú, obligaron la construcción de un sistema de defensa en los puertos del Atlántico.  Fue así como se decidió construir el Fuerte de San Lorenzo, para proteger la entrada de la vía fluvial que comprendía cerca de la antigua ciudad de Panamá.  La obra se inició en 1598 por orden del Rey Felipe II y se termino en 1601.  Los planos de la maciza fortaleza fueron hechos por el ingeniero italiano Juan Bautista Antonelli.

Muy interesante es que el castillo de San Lorenzo fue construido en la cima de un alto arrecife, en posición que domina completamente la entrada del Río Chagres. La entrada a éste tenia que hacerse a remo hasta la Casa de Cruces, y desde allí solo podría avanzarse con palanca manejada por personas expertas y dirigido por unos negros fornidos llamados “proeles”, de los que era difícil que dispusiese el invasor, y que de todos modos no pedían escapar a la arcabucería dispuesta en la costa; una vez muertos, la corriente, irremediablemente, empujaba el navío mar adentro.

La estructura original del Castillo de San Lorenzo era la de una fortaleza avanzada, rodeada de empalizadas llenas de tierra que servían de muros.  Su valor defensivo radicaba en el sitio que domina una amplia extensión del mar, lo que facilitaba la defensa de la desembocadura del río. Por ello se le consideró como centinela del gran triangulo estratégico del Istmo.  Así en 1616 a 1620, el Fuerte contaba con “seis piezas gruesas de bronce, con su Castellano a Capitán, y soldados de presidio para la defensa de la entrada”. En 1620 los españoles tomaron conciencia del estado en que se encontraba la fortaleza de San Lorenzo.

En el patio hay una cisterna o pozo de considerable diámetro, que servia para el suministro de agua. En la parte mas avanzada hacia el mar, existe una escalera de caracol, hecha de piedra, que conduce a un nivel inferior bajo la tierra.  Esta escalera sirvió como posible comunicación hasta el barranco, a manera de una avanzada subterránea desde donde se observaba al enemigo o se cumplía funciones relacionadas con la defensa, como modo de contrarrestar al enemigo.  Este elemento defensivo, así como las estratégicas galerías subterráneas, a manera de misteriosos laberintos, cruzaban el castillo en varias direcciones.

En las ruinas del edificio situado en la meseta inferior, se observa el empleo de piedra en las bases y hasta cierta altura de las paredes; hacia arriba se emplearon ladrillos.  Se advierten también arcos de medio punto así como superficies adintelados hechas de ladrillos. Las garitas son igualmente de este material.

Las  ruinas de San Lorenzo de Chagres, en sus bastiones, camino de ronda, casamata, polvorín, sala de armas, etc. reflejan un estilo carolino (Carlos III de España, siglo XVIII). Por lo que toca a los castillos de Portobelo y Chagres, tipos genuinos de arquitectura militar, es bien visible que sobre sus primeras estructuras del siglo XVII pasó la labor restauradora del tipo de arquitectura militar del XVIII en su momento carolino.

San Lorenzo no sólo sirvió de fortaleza, sino que después de su reconstrucción cumplió también funciones de prisión del Estado.  En sus galerías subterráneas que evocan todavía mazmorras coloniales, estuvo recluido Pedro de Guzmán y Dávalos, Marques de Mina y Gobernador del Reino de Tierra Firme, quien junto con su esposa vivió en los oscuros calabozos de la fortaleza, lo que hace a la visita de este lugar, una sazón de misterio, al darte cuenta de que personas tan importantes estuvieron sufriendo en estas cárceles.  En los fosos de esta prisión también fue confinado el peruano Francisco Antonio de Zela, prócer de la emancipación americana.

A comienzos del presente siglo, aún era visible parte del equipo y accesorios del Fuerte.  En visita realizada en 1908, el historiador Juan Bautista Sosa encontró restos de las cureñas de cañones, culebrinas y morteros, utensilios domésticos, cadenas y grilletas.  Aún hoy se pueden ver los pesados cañones que lo defendían. Actualmente solo quedan las murallas y los cañones con sus sellos de la corona española, pero cada esquina del mismo tiene una historia que contar que lo remontarán a esa época.

Desde 1953 hasta 1999 toda el área fue usada para entrenamiento en selva por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Fuerte Sherman fue la sede del Batallón de Entrenamiento de Operaciones en Selva.

Por ley 61 de 31 de diciembre de 1908 se destinó la suma de mil balboas (B/1,000.00) para la conservación del Castillo de San Lorenzo junto con la conservación de Portobelo y la Basílica de Natá.  Por Ley 68 de 1941 fue declarado Monumento Nacional.

En 1995, fue renovado por el ejército de los Estados Unidos de Norteamérica.  Excavaciones realizadas en 1966, dejaron al descubierto un nuevo emplazamiento de cañones situados por el lado de tierra y cuyo objeto era dominar la explanada que da frente a la glorieta del Fuerte y evitar así sorpresas por la espalda como sucedió en 1671.

Los atractivos turísticos incluyen al Castillo de San Lorenzo, el Camino de Achiote y los senderos para la observación de aves, el canal francés, el Río Chagres visto desde kayak o lancha y las baterías de defensa costera del Canal, construidas en la Primera Guerra Mundial, además de las esclusas y la represa de Gatún, paisajes escénicos de cativales y manglares en el camino entre Gatún y Sherman, flora y fauna incluyendo monos aulladores, gato solo (coatí), tucanes, heliconia, entre más.

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Los Chorros de Olá, Coclé

Después de una visita a Natá de los Caballeros, nuestro guí­a Fanshi, nos reveló que iríamos a Los Chorros de Olá, dentro de la comunidad de Nuestro Amo.

La calle hace ya casi un año que está pavimentada, al contrario de algunas de estas fotos que fueron tomadas en el 2009 cuando el camino era de tierra y había que pasar varias quebradas.

A lo lejos, más allá de los campos donde siembran la verdura, vislumbramos el chorro como un hilo que cae por el medio de las montañas; nos saludaron los trabajadores del arado con un ejue!!!! y levantaron sus brazos en señal de alegría.

Hace unos años, el distrito de Olá era uno de los más pobres de Coclé, pero las cosas han ido mejorando. Es una de las regiones con excelentes paisajes, abundante naturaleza y hospitalidad de la gente. Es uno de los de menor población y al estar ubicado en un área montañosa, su clima es muy agradable.

Avanzamos alegre y despreocupadamente por entre un paisaje de verdes fulgores y de pronto a nuestro lado estaba un toro echado cuidando sus señoras vacas, pero al ver bien a el toro, nos dimos cuenta de que estaba suelto y nos veía impasible, así­ que aprovechamos y le sacamos algunas fotos procurando que estuviese bien sentado.

Un poco después Fanshi nos aviso de bajar y caminar. Seguimos la calle repleta de piedras con el sol estrepitoso, ya sentíamos el chorro de cerca, lo sentíamos encima, caminamos 15 minutos a paso lento, adelante nos encontramos con un poblador y nos contó que estas tierras estaban siendo vendidas y que quizás la inversión extranjera llegaría.

Los chorros son producto de una depresión geográfica en donde se fraccionó la tierra creando así­ el curso del río de El Caño, en el cual caen tres hermosas cascadas.

Llegamos al espectáculo natural, uno de los chorros más altos de Panamá registrado (año 2009) y con agua todo el año a una altura de 250 metros sobre el nivel del mar, con una caída de agua de aproximadamente 50 metros, arriba hay más caídas. Vimos una especie de túnel que se forma entre las rocas, dicen que detrás de la cascada hay una cueva, como a 20 metros de la base y desde ese punto se puede divisar el paisaje en medio de la colgadura de agua.

El paisaje era increíble, diferentes tonalidades de verde aparecían ante nuestros ojos, el chorro magníficamente grande, que nos dio miedo entrar al agua, pues no se veía el fondo, estaba turbio; Fanshi si entró, nadó un poco, descansó en una gran piedra inalcanzable a nuestras manos, subió a otra y se fue lejos.

Max siempre es “el loco”, lo veíamos dando vueltas, caminando de un lado a otro, saltando sobre las piedras, buscando no se qué y de repente lo vimos en la misma piedra donde se paraba Fanshi para saltar y lo hizo.

Estuvimos algún rato más allá­ y nos fuimos a Natá¡ a comer algo, pero con la idea demasiado clara de que pronto volveremos.

Ascenso al Cerro India Dormida

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El cerro la India dormida tiene un aproximado de 860 a 900 m.s.n.m.

Iniciamos en ascenso por el sendero de la Piedra Pintada, al llegar a éste lugar se nos abalanzaron diferentes niños del lugar que ofrecían cuidar el carro o hacer de guías hasta la cúspide del cerro. Optamos por irnosm con un niño de nombre Dorindo de unos 10 años de edad que llevaba unos sacos llenos de mangos. Ofrecí mi ayuda para cargar los sacos pero al llegar a la piedra ya estaba cansada, podí­a pesar unas 25 libras. Nos turnamos Alain y yo para ayudar al niño hasta que el vió un familiar y se lo entregó.

Caminamos en medio del paisaje boscoso, pasamos por las laderas de varios chorros como Los Escondidos, el de Los Enamorados y el Salto del Sapo.

Dorindo iba delante de nosotros saltando sobre las piedras, agarrando algunas y tirándolas en los chorros, trepándose en los árboles; llevaba jeans, una gorra y zapatos escolares. Algunas partes estaban resbalosas e hicieron que casi cayéramos.

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Llegamos a La Piedra del Sapo. Una señora vení­a bajando con los zapatos en la mano, su bolso en otra, vestida para trabajar. Dorindo en vez de seguir recto, tomo una trillo a mano izquierda y nos dijo que apenas estábamos en la mitad del camino; le pedimos disculpas por no poder ir a su ritmo y fue entonces cuando empezó a contarnos que él vive detrás del cerro y que camina este sendero todos los días para ir al colegio y regresar a su casa, así como la señora que vení­a bajando, camina todos los días desde detrás de la montaña hasta llegar al pueblo a trabajar.

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Subimos una loma de tierra muy empinada y ya faltaba poco, 5 minutos más y ya estábamos en medio de piedras sueltas y al frente del cráter del volcán extinto del Valle de Antón. Una hermosa y gratificante vista. Dorindo nos dijo que allá aparecían los duendes en el atardecer y que no debíamos demorarnos mucho en la cima.

Estuvimos disfrutando del sol, tomando algunas fotos, almorzando algún trozo de dulce y conversando, me atreví a preguntarle a Dorindo la peligrosidad de los otros cerros y me dijo que “el Cerro Gaital tiene leyenda de ser muy peligroso y que es el culpable de muchas mordidas de serpientes.”

Nos contó la historia de la India Dormida de la cual hay varias versiones: “Una india de nombre Piria, hija del cacique, esposa del Sol y protectora del astro y la llama de la vida, de la que estaba enamorado el guerrero Montevil, el cual le pide que sean amantes a lo que ella le dice que es la esposa del Sol y que su cuerpo y alma le pertenecí­an al astro y si él se acercaba se mataría. Al estar enamorado, el guerrero no comía, ni dormí­a pensando cómo acercarse a la joven, se le ocurrió la idea de ser cacique para tener el poder dentro de la tribu y lograr conseguir el amor de Piria. El padre de la joven estaba muy viejo y la tribu escogió a Montevil como su nuevo cacique. Éste para ganarse el amor de Piria realizó grandes donaciones al templo. Como la india continuaba rechazándole, Montevil mandó cortar la cabeza de su padre. Una mañana mientras ella lloraba la muerte de su padre, el indio Montevil se le acercó con intensiones de violarla. Ella perturbada corrió y cayó cansada a  la orilla de un acantilado. Cuando él se acercó vio como los rayos solares iluminaban el cuerpo de la india hasta convertirla en piedra, transformándola en un grupo de montañas. Al ver esto, el indio se desmayó, escuchándose un ruido como el que hace el agua cuando corre. El sol lo convirtió en ruido de agua fluyendo para que continúe sufriendo por el amor que nunca logró conseguir, por haber querido ser dueño de una de sus esposas.”

Existen otras versiones e incluso una novela, ya que esta montaña ha sido la inspiración de poetas y escritores.

Alguna otra historia cuenta que “Una bella doncella indí­gena hija del cacique Urracá, llamada Flor del Aire, se enamoró de un soldado español, de los que conquistaron la región. Su enamorado indígena, un fuerte y agresivo guerrero llamado Yaravá­, al ver que ella no le correspondía por culpa del español, se suicidó frente a ella y su pueblo. Entonces ella decide olvidar a su enamorado español para no traicionar a su gente y se dedica a vagar por los alrededores llorando su amargo destino, y así­ muere, mirando el cielo en la cima de las montañas e inmortalizando su sentimiento. Queda la silueta grabada como gran símbolo de su verdadero amor.”


En otra ocasión decidimos subir la India Dormida por los pies, es decir por el final y bajar por la cabellera, es decir los chorros y la Piedra Pintada.

Caminamos desde La Cruz, que está cerca de Altos de la Estancia, a simple vista resultaba un sendero no marcado y muy empinado, con una dificultad alta a causa de los precipicios con los que nos encontramos casi de inmediato, pero al aligerar el paso pudimos constatar que más adelante el camino estaba homogéneo y permití­a seguir sin más problemas.

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Nos encontramos en las pantorrillas del cerro y ya estuvimos disfrutando de magní­ficas vistas del cráter del Valle de Antón. Bajo un sol trepidante seguimos el camino y luego de casi una hora, nos encontramos en la cintura u ombligo de la India Flor de Aire.

Evelin se nos unió esta vez, casi acabadita de llegar del Norte y para ella fue un toque difícil regresar al hiking, pero la emoción, combinados con los lazos fuertes de amistad y el regalo tan grande que la Naturaleza nos entregaba, la hizo llegar sin problemas al final de la jornada.

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Evelin y Rey subiendo por las piernas de La India.

En el camino nos topamos con unos chicos que habían subido por los lados de la comunidad del Hato es decir por “la cintura” de la India.

Nos desviamos un poco del camino y pasamos muy cerca de una cruz de madera en lo alto del cerro, en una parte que da con las comunidades que están detrás de la India Dormida. Luego de eso vino una bajada muy empinada que bajamos con todas las medidas de seguridad en mente y buscando la forma más adecuada, decidimos hacerlo por la parte derecha con mucho cuidado, luego escalamos y llegamos a la garganta de la India.

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Cerca de la Cruz de la comunidad trasera al cerro.
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Mariel por las pantorrillas de La India Dormida.

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Cráter casi completo del Valle de Antón.
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Cascada Los Enamorados.

Divisamos la cabeza y en minutos estábamos ahí­. Nos tomó 3 horas hacer el recorrido desde Altos de la Estancia hasta el Chorro los Enamorados de la Piedra Pintada, en donde terminamos dándonos un delicioso baño mientras los rayos del Sol caían, como acto de magia o regalo de Madre Natura.

El Cerro La India Dormida es uno de esos en los que no solo disfrutas el final, si no su recorrido, lleno de mitos, en donde no sabes si en cualquier momento te puede aparecer un duende o un elfo, y quien sabe si hasta el indio que cuida el tesoro de la Piedra Pintada, sus chorros están estratégicamente dispuestos a lo largo del camino, en un recorrido que puedes escoger: tres opciones para subir o bajar, el tiempo que quieres demorar y la vista que quieres disfrutar.

Tiempo:

  • Por La Piedra Pintada, en buenas condiciones fí­sicas, puede tomarte una hora y media hacer el ascenso, casi lo mismo de bajada.
  • Por La Cruz de Alto de La Estancia, toma de tres horas a tres horas y media dependiendo de tus condiciones físicas; deberás tener especial cuidado en los precipicios, importante llevar zapatillas adecuadas, nada de “converse” ni “crocs”.

Una excelente actitud, llevar gorra y tener muchísimo cuidado si empieza a llover, en ese caso, No suba por favor.

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