La razón por la que me gusta tanto este lugar es simple, el contacto tan especial que existe allà entre naturaleza y humanos es impresionante. Obviamente tengo mi “secret spot†donde me quedo a pernoctar y puedo asegurarles que la fauna que uno ve en un solo dÃa es increÃble; voy a describirles solamente lo que vi en mi última visita de dos dÃas en ChiguirÃ.
Esa misma noche escuchamos sonidos extraños provenientes de un árbol de caimito, al acercarnos sigilosos pudimos distinguir en la oscuridad la forma de unos animalitos que se abalanzaban de un árbol a otro, se trataba de una manada de monos nocturnos (jujuná), toda una familia que iban a cenar caimito justo encima de nuestra carpa; se nos quedaban viendo atentos y con esos ojazos preciosos, por minutos enteros nos vieron asustados mientras comÃan su caimito y hacÃan su sonido particular. Y ¿adivinen? De pronto pasó un animalillo tan rápido que no distinguimos si se trataba de un olingo o un cusumbi. La emoción fue tanta que nos quedamos buen rato viendo si volvÃan a aparecer, y a ver si les tomábamos fotos, que en su momento fue algo prácticamente imposible.
Y bien, nos fuimos a dormir… una rana descansaba sobre una planta del hostal, los bichos hacÃan sus sonidos de la noche y llenaban el ambiente de una manera fantástica.
A la mañana siguiente nos levantamos con ganas de caminar y fuimos a explorar detrás del hostal. HabÃa un cerrito, primero pasamos una loma bastante inclinada, un alambre de púas, llegamos a un área llena de pinos con vista al cerro La Vieja y no muy lejos, volaban unos gavilanes grises que denotaban estar disfrutando la mañana fresca y llena de rocÃo.
“El Cholo Guerrillero, Victoriano Lorenzo, durante la Guerra de los Mil dÃas, dejaba de vez en cuando a sus hombres para ir a ver a la Vieja. Éste era el sobrenombre para la querida que vivÃa por aquellos montes coclesanos adonde el caudillo liberal iba a recobrar fuerzas para volver, luego, a la lucha. Eso, según los habitantes de la región, dio su nombre al Cerro La Vieja o Cerro de La Vieja“.
Las paisanas graznaban y se lanzaban de un árbol al otro. Otras aves llenaban el ambiente con sus cánticos comunes como el motmot, los ruiseñores y los carpinteros.
Bajamos la loma y regresamos a hacer el desayuno, pero lo que nos esperaba frente a la cocina eran unos lindÃsimos monos tità tan curiosos que no se movieron de ese árbol por buen rato. Pudimos adelantar el desayuno y ellos seguÃan en el árbol, estos sà se dejaron tomar fotos.
Compartimos el desayuno con “Aye Aye†y “Coronelâ€, dos canes amigos que siempre están en el lugar, aprovechamos un rato para reposar y decidimos irnos a alguna cascada de las varias que hay cerca de Chiguirà Arriba.
Asà que tomamos un bus y nos bajamos en el pueblo, caminamos preguntando donde podÃamos encontrar otra cascada que nos fuera Tavidá, que es la común a visitar en este lugar. En el camino nos topamos con un Colarejo o tucancillo “rockero†(Collared aracarÃ).
Encontramos un chorro pequeño y llamativo que a mà en lo personal me transmitió un poco de miedo a pesar de no parecer peligroso; locuras mÃas.
Fuimos con mi prima postiza Roxana (nieta de la señora Tunina que menciono en el post de Bajo Bonito), ya que ella se dirigÃa a La Gloria a dejar un mandado; generalmente no existe transporte público hasta La Gloria asà que los pobladores acostumbran caminar diariamente hasta llegar a sus hogares.
Pasamos varias quebradas, a decir verdad, bastantes. Vimos el cerro Chichibalà de Capira a lo lejos, por instantes nos rodeaba la neblina y nos serenaba la lluvia.
Ya el sudor se hacÃa presente y caminamos más rápido que de costumbre, aunque a pesar de nuestros esfuerzos, todo nos tomó 2 horas exactas, sin importar que nos habÃan dicho que el camino era solo una hora. Sinceramente, cuando hablamos de tiempo con la gente del campo nunca les creo, ellos caminan muy rápido y generalmente no poseen reloj o indicador del tiempo.
Nos percatamos de que bordeamos el rÃo, de nombre Cirà Grande, que posee muchas caÃdas de agua y algunas cercanas a la vÃa principal. La gente de estos pueblos saben el valor del agua, y cuidan sus rÃos como oro.
En este lugar las casas están distanciadas unas de otras y separadas por hectáreas grandes de terreno que utilizan para cultivar vÃveres. La escuela primaria es nueva, pero antes de que existieran los niños debÃan caminar hasta Bajo Bonito para recibir clases.
Nuestra recomendación es pagar a los dueños de la casa de madera entre 3 a 5 dólares de colaboración.
Si les digo cuanto mide, les miento. Para mi, y sin haberla medido, digo que quizás unos 70 metros. Realmente es una cascada escalonada, o sea que se puede subir con cuidado, arriba se encuentra la cascada La Tulivieja y otras más. Nos dedicamos a contemplar su belleza, embelesarnos con tan magnÃfica obra de la Naturaleza y bañarnos en sus frÃas aguas, que invitan al deleite.
Al poco tiempo nos regresamos y nos quedamos un rato conversando con Mary Ovalle, la dueña y señora de esos terrenos, una mujer amable y carismática, nos ofreció guineos y nos mostró sus orquÃdeas. Compartimos el lunch con la familia, admiramos el paisaje, nos despedimos y caminamos de vuelta a Bajo Bonito, claro ahora nos tomó menos tiempo pues casi todas las pendientes eran en descenso.
Luego de una visita a Santa Fe de Veraguas, tomamos la calle que conduce hacia Calobre, para ver si nos encontrábamos con algún otro lugar de esos tan ideales que existen en esta provincia. Justo luego de salir de la iglesia de San Francisco de la Montaña, preguntamos a lugareños como llegar a Calobre, quienes como casi toda persona del campo panameño fueron muy amables y nos ayudaron a encontrar la ruta.
En Calobre una de las principales actividades es la cosecha de la sandÃa, que en gran parte es exportada al extranjero, y es la mejor de Panamá gracias a la tierra algo árida de este distrito.
Para llegar a Calobre se puede ir por dos rutas: desde Santiago, pasando por San Francisco de la Montaña y luego desviándose hacia Calobre, esto te toma un tiempo de 45 minutos. Si vienes por la carretera Interamericana puedes tomar la vÃa que conduce hacia el Jaguito en el Roble y esto te toma un tiempo de 1 hora y 20 minutos hasta llegar a Calobre. Desde la ciudad de Panamá es aproximadamente 3 horas y 15 minutos. Y como decÃa en la valla de carretera “Calobre es un paraÃso por conocerâ€.
La verdad es que en estas fiestas patrias buscaba tranquilidad, algún lugar de esos donde nadie te conoce, en donde solo la brisa te acompaña y el cantar de las aves te despierta: Santa Fe de Veraguas.
En caso de hacer el viaje en autobús la manera más fácil es tomar un Santiago- Panamá en la terminal de autobuses de Albrook y llegar hasta la terminal de buses de Santiago y allà tomar otro autobús o “chiva†que te llevará hasta Santa Fe, en este caso las chivas son muy cómodas. El horario de autobuses en Santa Fe es de 5:00 AM a 7:00 PM.
Santa Fe fue uno de los primeros pueblos que se fundaron en el Istmo de Panamá. Su historia comienza cuando el Capitán Francisco Vázquez estableció varias ciudades de la provincia de Veraguas en 1558, incluyendo a Santa Fe.
La popularidad de Santa Fe, nacional e internacionalmente, se debe al trabajo organizativo de los campesinos por el SACERDOTE JESÚS HÉCTOR GALLEGO, quien desapareció en el año 1971, por el Organismo de Seguridad de Inteligencia Militar de los Estados Unidos, con la complicidad de Militares Panameños y lugareños de Santa Fe, por el solo hecho de organizar a los campesinos, para que fueran protagonistas de su propio desarrollo y lucharan contra las injusticias.
Los guÃas locales han establecido senderos que llevan al visitante por el Cerro Tute y se ha construÃdo una calle que llega casi a la cima. Fue instituido como Sitio Histórico TurÃstico, por el Consejo Municipal de Santa Fe, en 1993.
Subimos al transporte y nos agarramos fuerte para poder mantenernos en el mismo lugar donde nos habÃamos sentado; entre lomas, la misma sierra, verdes azulados, un cielo azul opaco, naranjas regadas por los suelos de las casas del camino y miradas sorprendidas dentro del volquete, llegamos a el Pantano en donde se bajaron la mayorÃa de las personas. Al ir saliendo nos quedamos sorprendidos al ver un rÃo de aguas verdes cristalinas que corrÃa debajo de un puente rural, un poco fuera de lugar pues con el invierno es muy raro ver los rÃos limpios.
El Salto el Bermejo en el rÃo Bermejo, de unos 10 kilómetros de longitud que nace sobre la Cordillera Central y termina en el RÃo Bulabá y su avance forma al pasar hermosas caÃdas de aguas, muchas sin nombre e inexploradas.
Los más osados pueden subir mil 375 metros hasta llegar al cerro Mariposa, en donde se pueden observar tucanes, pavas negras, entre otros animales del lugar.
Hay caminatas cortas de dos horas y media en las que se llega a las tres cascadas de Alto de Piedra. La antigua mina de oro de Cocuyo es otro punto propicio para visitar, aunque dicen que este recorrido podrÃa tomar hasta una semana.
No cabe duda de que Santa Fe es un lugar repleto de chorros, cascadas, saltos y balnearios donde el visitante puede divertirse y disfrutar plenamente de la naturaleza, cuidando sus beneficios y respetándola, más aún cuando es en este lugar en donde se tiene uno de los parque nacionales más importantes del paÃs.
Y es que el Parque Nacional Santa Fe fue establecido mediante el Decreto Ejecutivo Nº 147 de 11 de diciembre de 2001, publicado en Gaceta Oficial No. 24,460 de 28 de diciembre de 2001 y ocupa una superficie de 72,269.75 hectáreas. Aproximadamente un 28.48% de la superficie del parque pertenece a la vertiente PacÃfica y un 71.52% a la vertiente del Caribe. Esta área protegida se encuentra ubicada en las tierras altas de la cordillera central del paÃs, dentro de los distritos de Santa Fe y Calobre en la provincia de Veraguas.
Asà mismo se pueden apreciar el Trogón Colirrayado, el Carpintero Olividorado, el Picochato Gorgiblanco, otras aves posibles son: la Tangara de Monte Gorgiamarilla, el Mosquerito Cejirrufo, la Tangara de Monte Común, la Parula Tropical, el Gavilán Barreteado y los colibrÃes Colicerda Verde, Gorra Nivosa y Pico de Hoz Puntiblanco. Las noches en Alto de Piedra son bastante amenas: el Búho Blanquinegro y el Nictibio Común nos esperan.
Además de todo lo mencionado, en el pueblo de Santa Fe se respira un aire de mucha paz, fraternidad, y una creencia muy apegada al catolicismo que incluye una linda iglesia en todo el centro del pueblo y justo en frente una cancha en donde los jóvenes pasan las tardes haciendo deportes. Hay varios parques en donde las personas acostumbran conversar pacÃficamente y disfrutando del clima perfecto. Incluso pudimos notar un parquecito diminuto dedicado a la “heroica gesta del Cerro Tuteâ€.
En el centro del pueblo admiramos la estatua del padre Gallegos que paso a ser un lÃder entre los campesinos de Santa Fe.
Hay varios lugares para hospedarse con precios por debajo de los 25 dólares por noche: Hotel el Sol de Santa Fe, Hostal la Quia, Hotel Tierra Libre, Cabañas Alto De Piedra (las cuales recomiendo por la belleza de sus alrededores, puede llamar al número 68731348 Sra. Alcida SolÃs).
Nos despedimos de este fantástico lugar con un poco de tristeza, pero siempre con la esperanza de que tendremos vida para poder regresar y poder visitar en el próximo viaje las fascinantes cascadas , chorros y cerros que guardan tantos secretos y leyendas, para poder publicarlas y que cada dÃa más gente se enamore de las montañas, del verde de Panamá… Y que se sientan inspirados a cuidar de ella.
Hace poco estuvimos haciendo camping en la Laguna de San Carlos con los estudiantes de la escuela de Turismo Geográfico Ecológico de la Universidad de Panamá. Fue gratificante ver la emoción y la organización de la actividad, pues todo salio como lo esperábamos.
Lo primero que hicimos fue limpiar un poco el lugar pues la hierba estaba crecida, luego armamos las carpas y las aseguramos. Esta vez el precio por carpa fue de 5.00 dólares y la entrada a la laguna  fue de 0.50 centavos por estudiante.
Nos fuimos a subir el cerro y empezamos el ascenso muy bien, algunas jóvenes tuvieron agotamiento, pero todos disfrutamos del ambiente y de la naturaleza. Fue muy gratificante al llegar a la cima pues todos estuvieron felices y conformes con la encantadora vista desde el Cerro Picacho, incluso llegamos a una cima en la que Enlodados nunca habÃa estado a 1,082.33 del Picacho, que es su altura máxima. Al parecer, este cerro cada vez se pone más interesante. La neblina nos cubrió y tuvimos que bajar precipitados con miedo de que cayera algo de lluvia.
Al ir bajando el cerro, más de la mitad del grupo se resbaló, las caÃdas formaron parte de la diversión del momento.
Al bajar del cerro nos dimos tremendo baño en las aguas frÃas de la laguna, fue placentero, como cada vez que se visita este hermoso lugar. A medida que atardecÃa la neblina cubrÃa más la laguna, llegó un momento en que nos cubrió por completo.
Luego de contar los tradicionales cuentos de miedo, cada quien se fue a su carpa a dormir con el miedo aún en la piel. A la mañana siguiente cada quien tomo su desayuno y luego tuvimos partidas de fútbol e incluso voleibol en la laguna.
Ya luego nos despedimos de la gente de la laguna y nos encaminamos a playa Corona a pasar la tarde.
Todo salio a la perfección, todos nos divertimos, compartimos y muchos tomaron experiencia para los próximos camping, que de seguro serán muchos.
Hace poco nos dimos una vuelta por el Parque Nacional General de División Omar Torrijos Herrera (PNGDOTH) ubicado en las tierras altas de la Cordillera Central, en el distrito de la Pintada, comunidad del Copé en la provincia de Coclé. La entrada hacia este parque nacional se ubica unos minutos después de pasar por Penonomé, antes de llegar al Caño, entrando por la comunidad de la Candelaria.
Este parque nacional fue creado mediante Decreto Ejecutivo Número 18 del 31 de julio de 1986 y está incluído dentro del Sistema Nacional de áreas Protegidas para preservar la gran diversidad biológica de la región central panameña o Cordillera Central. El Parque lleva el nombre del General Omar Torrijos ya que dentro del mismo se encuentra el Cerro Marta, en cual se estrelló la avioneta en el accidente que ocasionó la muerte del General. Se encuentra dentro del Corredor Biológico Mesoamericano.
Los buses solo llegan al Chorro las Yayas, enclavado en las faldas del parque. Pero es fácil contactar con los taxistas para que lo suban hasta el parque. Generalmente por un costo de 15$ el viaje.
La temperatura es muy agradable y tiene rangos de medición que oscilan entre los 18 y 29 grados centÃgrados.
En el año de 1986 la superficie del parque era de seis mil hectáreas, sin embargo, la misma fue ampliada según criterios ecológicos en el año de 1996 a 25,275 hectáreas, con el propósito de incorporar tierras que requerÃan su conservación y protección.
Solo en aves se pueden observar aproximadamente 350 especies diferentes, el colibrà pico de hoz, por su diseminada presencia, ha sido escogido como ave sÃmbolo del parque, aquà se puede ver el Ave Sombrilla (Cephalopterus glabricollis) que según la actualización de la Lista Roja de la UICN de Especies Amenazadas, de su estatus de ‘Vulnerable’ pasó a estar ‘En Peligro’; anualmente los observadores de aves se dirigen a este parque en busca de poderse encontrar con esta ave e incluirla en su lista de “lifebirds”.
Sin duda nos fuimos a recorrerlos, encontramos varios senderos: Sendero de la Rana de 2km que puede ser extenuante para una persona con malas condiciones fÃsicas; el Sendero los Helechos de 800 metros es el más accesible para todo tipo de personas incluyendo niños, El Sendero del Cuerpo de Paz es el más largo y el que requiere de mejores condiciones fÃsicas de parte del visitante ya que consta de dos horas de caminata aproximadamente lo cual puede convertirse en más tiempo en malas condiciones.
Nos retiramos del centro de visitantes y fuimos directo al Chorro las Yayas a relajarnos bajo sus frÃas aguas en perfecta.
Como leen y ven, el Parque Nacional Omar Torrijos posee todo en un solo lugar, es un sitio excepcional, lleno de vida silvestre, muy bien conservado, y esperando ser visitado.
Para llegar es necesario ir hasta Cuatro Altos en Colón y de ahà es muy fácil llegar siguiendo las señalizaciones que indican ” Fuerte San Lorenzo”.
El Fuerte San Lorenzo fue declarado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en el año 1980 bajo la denominación de las Fortificaciones de la costa caribe de Panamá, con las fortificaciones de la ciudad de Portobelo. Formaban el sistema defensivo para el comercio transatlántico de la Corona de España y constituyen un magnÃfico ejemplo de la arquitectura militar de los siglos XVII y XVIII.
Al llegar al lugar el olor de la selva nos invadió, vimos muchas aves desde lejos, algún ñeque pasar al lado de la carretera. En medio de unas ruinas de casas abandonadas nos recibió un guardia que nos dio indicaciones. Más adelante estaba la garita de la Anam, siempre preocupándose por cobrar la entrada, en este caso de dos dólares por persona.
Dentro encontramos distintos tipos de bosque: Bosque Húmedo Tropical de Hoja Ancha: Dominados por especies de árboles de tronco columnar liso y de hoja ancha, con la presencia de lianas verdaderas; en su mayorÃa necesitan de la polinización de especies de la fauna y de abundante biodiversidad. En este ecosistema encontramos diferentes asociaciones vegetales, caracterizados en este caso por tres Zonas de Vida. Bosque Muy Húmedo Tropical, Bosque Húmedo Tropical y Bosque Muy Húmedo Premontano este último en extinción a nivel mundial. Bosque Estacional Siempreverde, Bosque Estacional Semi-DecÃduo, Bosque DecÃduo, Humedales, Pantanos de agua dulce, Arbustal Inundado, Herbazal Inundable, Bosque Inundable de Palmas, Bosque de Cativo Inundado, Manglares, Playas y acantilados, Ecosistemas Acuáticos: Lótico (agua dulce), Ecosistemas marinos.
Y bien, llegamos a las ruinas de San Lorenzo y el silencio penetraba, la yerba crecida hizo que inmediatamente empezaran los mosquitos a trabajar. Creo que justamente la Anam deberÃa encargarse de limpiar el área; pero bueno, llevábamos ya una información corta del Fuerte y al pisar la primera ruina, en donde está el castillo, todo fue impresionante.
Los ataques de Drake sobre las costas del Reino de Tierra Firme en 1572, especialmente los ataques contra Nombre de Dios y el Camino Real, que era el camino por donde transitaban los tesoros que venÃan del Perú, obligaron la construcción de un sistema de defensa en los puertos del Atlántico. Fue asà como se decidió construir el Fuerte de San Lorenzo, para proteger la entrada de la vÃa fluvial que comprendÃa cerca de la antigua ciudad de Panamá. La obra se inició en 1598 por orden del Rey Felipe II y se termino en 1601. Los planos de la maciza fortaleza fueron hechos por el ingeniero italiano Juan Bautista Antonelli.
Las  ruinas de San Lorenzo de Chagres, en sus bastiones, camino de ronda, casamata, polvorÃn, sala de armas, etc. reflejan un estilo carolino (Carlos III de España, siglo XVIII). Por lo que toca a los castillos de Portobelo y Chagres, tipos genuinos de arquitectura militar, es bien visible que sobre sus primeras estructuras del siglo XVII pasó la labor restauradora del tipo de arquitectura militar del XVIII en su momento carolino.
Desde 1953 hasta 1999 toda el área fue usada para entrenamiento en selva por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Fuerte Sherman fue la sede del Batallón de Entrenamiento de Operaciones en Selva.
Por ley 61 de 31 de diciembre de 1908 se destinó la suma de mil balboas (B/1,000.00) para la conservación del Castillo de San Lorenzo junto con la conservación de Portobelo y la BasÃlica de Natá. Por Ley 68 de 1941 fue declarado Monumento Nacional.
Hay que entrar por allà hasta llegar al patio de una casa, si anda en sedán es mejor dejar tu auto por allà y caminar. En caso de que ande en 4×4 puede subir hasta llegar a una entrada cercada por malla ciclón.
Llamó mi atención el letrero principal que decÃa: “Reserva Tavida, Reserva Natural PRIVADA, PROTÉGELAâ€â€¦el señor nos dijo que el hostal ecológico del Cerro la Vieja habÃa comprado 40 hectáreas en Chiguirà Arriba que incluÃan el chorro Tavidá.
Rey y Karlita
Pagamos y seguimos ahora por un sendero hecho por el hostal, unos 15 minutos más, vimos unas cabañas altas y en frente estaba el apretado dosel selvático que iluminó con una paz la piscina de agua al final del chorro. Contuvimos largamente el asombro frente a esta inusitada belleza.
Es el lugar perfecto para reponer fuerzas. Cargado de frescas sombras, abanicado por un suave e imperceptible viento y, el silencio lo hace un lugar irreal. Al estar en el mirador te caen grandes gotas del chorro. Desde ahà se ve la piscina verde perfecta rodeada de vegetación y una caÃda de agua de 30 metros. Todos corrimos a bañarnos bajo las rugientes aguas de la caÃda.
Nadamos, jugamos, subimos a la piedra bajo el chorro y nos sentamos a sentir los fuertes golpes del agua que pegaban como latigazos u hormigas picándonos las espaldas. Gritaba de emoción combinada con el dolorcito del agua pegándome en el rostro y espinazo.
A lo lejos se veÃan las cabañas del Hostal, que quedan justo en frente del chorro y debe valer mucho la pena hospedarse. Jugamos Uno, hicimos carreras de natación, de sostener respiración bajo el agua, de volteretas y más.
El cerro la India dormida tiene un aproximado de 860 a 900 m.s.n.m.
Iniciamos en ascenso por el sendero de la Piedra Pintada, al llegar a éste lugar se nos abalanzaron diferentes niños del lugar que ofrecían cuidar el carro o hacer de guías hasta la cúspide del cerro. Optamos por irnosm con un niño de nombre Dorindo de unos 10 años de edad que llevaba unos sacos llenos de mangos. Ofrecí mi ayuda para cargar los sacos pero al llegar a la piedra ya estaba cansada, podía pesar unas 25 libras. Nos turnamos Alain y yo para ayudar al niño hasta que el vió un familiar y se lo entregó.
Dorindo iba delante de nosotros saltando sobre las piedras, agarrando algunas y tirándolas en los chorros, trepándose en los árboles; llevaba jeans, una gorra y zapatos escolares. Algunas partes estaban resbalosas e hicieron que casi cayéramos.
Llegamos a La Piedra del Sapo. Una señora venía bajando con los zapatos en la mano, su bolso en otra, vestida para trabajar. Dorindo en vez de seguir recto, tomo una trillo a mano izquierda y nos dijo que apenas estábamos en la mitad del camino; le pedimos disculpas por no poder ir a su ritmo y fue entonces cuando empezó a contarnos que él vive detrás del cerro y que camina este sendero todos los días para ir al colegio y regresar a su casa, así como la señora que venía bajando, camina todos los días desde detrás de la montaña hasta llegar al pueblo a trabajar.
Subimos una loma de tierra muy empinada y ya faltaba poco, 5 minutos más y ya estábamos en medio de piedras sueltas y al frente del cráter del volcán extinto del Valle de Antón. Una hermosa y gratificante vista. Dorindo nos dijo que allá aparecían los duendes en el atardecer y que no debíamos demorarnos mucho en la cima.
Estuvimos disfrutando del sol, tomando algunas fotos, almorzando algún trozo de dulce y conversando, me atreví a preguntarle a Dorindo la peligrosidad de los otros cerros y me dijo que “el Cerro Gaital tiene leyenda de ser muy peligroso y que es el culpable de muchas mordidas de serpientes.”
Nos contó la historia de la India Dormida de la cual hay varias versiones: “Una india de nombre Piria, hija del cacique, esposa del Sol y protectora del astro y la llama de la vida, de la que estaba enamorado el guerrero Montevil, el cual le pide que sean amantes a lo que ella le dice que es la esposa del Sol y que su cuerpo y alma le pertenecían al astro y si él se acercaba se mataría. Al estar enamorado, el guerrero no comía, ni dormía pensando cómo acercarse a la joven, se le ocurrió la idea de ser cacique para tener el poder dentro de la tribu y lograr conseguir el amor de Piria. El padre de la joven estaba muy viejo y la tribu escogió a Montevil como su nuevo cacique. Éste para ganarse el amor de Piria realizó grandes donaciones al templo. Como la india continuaba rechazándole, Montevil mandó cortar la cabeza de su padre. Una mañana mientras ella lloraba la muerte de su padre, el indio Montevil se le acercó con intensiones de violarla. Ella perturbada corrió y cayó cansada a la orilla de un acantilado. Cuando él se acercó vio como los rayos solares iluminaban el cuerpo de la india hasta convertirla en piedra, transformándola en un grupo de montañas. Al ver esto, el indio se desmayó, escuchándose un ruido como el que hace el agua cuando corre. El sol lo convirtió en ruido de agua fluyendo para que continúe sufriendo por el amor que nunca logró conseguir, por haber querido ser dueño de una de sus esposas.”
Existen otras versiones e incluso una novela, ya que esta montaña ha sido la inspiración de poetas y escritores.
Alguna otra historia cuenta que “Una bella doncella indígena hija del cacique Urracá, llamada Flor del Aire, se enamoró de un soldado español, de los que conquistaron la región. Su enamorado indígena, un fuerte y agresivo guerrero llamado Yaravá, al ver que ella no le correspondía por culpa del español, se suicidó frente a ella y su pueblo. Entonces ella decide olvidar a su enamorado español para no traicionar a su gente y se dedica a vagar por los alrededores llorando su amargo destino, y así muere, mirando el cielo en la cima de las montañas e inmortalizando su sentimiento. Queda la silueta grabada como gran símbolo de su verdadero amor.”
En otra ocasión decidimos subir la India Dormida por los pies, es decir por el final y bajar por la cabellera, es decir los chorros y la Piedra Pintada.
Caminamos desde La Cruz, que está cerca de Altos de la Estancia, a simple vista resultaba un sendero no marcado y muy empinado, con una dificultad alta a causa de los precipicios con los que nos encontramos casi de inmediato, pero al aligerar el paso pudimos constatar que más adelante el camino estaba homogéneo y permitía seguir sin más problemas.
Nos encontramos en las pantorrillas del cerro y ya estuvimos disfrutando de magníficas vistas del cráter del Valle de Antón. Bajo un sol trepidante seguimos el camino y luego de casi una hora, nos encontramos en la cintura u ombligo de la India Flor de Aire.
Evelin se nos unió esta vez, casi acabadita de llegar del Norte y para ella fue un toque difícil regresar al hiking, pero la emoción, combinados con los lazos fuertes de amistad y el regalo tan grande que la Naturaleza nos entregaba, la hizo llegar sin problemas al final de la jornada.
Evelin y Rey subiendo por las piernas de La India.
En el camino nos topamos con unos chicos que habían subido por los lados de la comunidad del Hato es decir por “la cintura” de la India.
Nos desviamos un poco del camino y pasamos muy cerca de una cruz de madera en lo alto del cerro, en una parte que da con las comunidades que están detrás de la India Dormida. Luego de eso vino una bajada muy empinada que bajamos con todas las medidas de seguridad en mente y buscando la forma más adecuada, decidimos hacerlo por la parte derecha con mucho cuidado, luego escalamos y llegamos a la garganta de la India.
Cerca de la Cruz de la comunidad trasera al cerro.Mariel por las pantorrillas de La India Dormida.
Cráter casi completo del Valle de Antón.Cascada Los Enamorados.
Divisamos la cabeza y en minutos estábamos ahí. Nos tomó 3 horas hacer el recorrido desde Altos de la Estancia hasta el Chorro los Enamorados de la Piedra Pintada, en donde terminamos dándonos un delicioso baño mientras los rayos del Sol caían, como acto de magia o regalo de Madre Natura.
El Cerro La India Dormida es uno de esos en los que no solo disfrutas el final, si no su recorrido, lleno de mitos, en donde no sabes si en cualquier momento te puede aparecer un duende o un elfo, y quien sabe si hasta el indio que cuida el tesoro de la Piedra Pintada, sus chorros están estratégicamente dispuestos a lo largo del camino, en un recorrido que puedes escoger: tres opciones para subir o bajar, el tiempo que quieres demorar y la vista que quieres disfrutar.
Tiempo:
Por La Piedra Pintada, en buenas condiciones físicas, puede tomarte una hora y media hacer el ascenso, casi lo mismo de bajada.
Por La Cruz de Alto de La Estancia, toma de tres horas a tres horas y media dependiendo de tus condiciones físicas; deberás tener especial cuidado en los precipicios, importante llevar zapatillas adecuadas, nada de “converse” ni “crocs”.
Una excelente actitud, llevar gorra y tener muchísimo cuidado si empieza a llover, en ese caso, No suba por favor.